Gracias, Xavier!!
Sí, muy sonoro…hasta llegar al silencio… Un silencio sepulcral que es real…como bien dices.
Soy una correcaminos, me voy a la sierra porque me encantan sus pueblos pequeñitos y caminar por el campo, también he vivido en ella. Y me preocupa la despoblación que van teniendo. Tengo otro poema que también habla de ello, de un pueblo abandonado “Al otro lado del olvido” , te paso el enlace por si quieres leerlo.
Un abrazo!