Yo soy zurdo

¿Qué superpoderes tienes?
Le respondí a alguien que me dijo
—Zurdo —
Quizá intentando denostarme.

Y yo pensé:
sí… y a mucha honra.

Porque ser zurdo no es una elección ni una pose;
es una condición de nacimiento,
una forma natural de habitar el mundo.
Nací así.
Ligeramente inclinado hacia el lado improbable de las cosas.

Aunque, curiosamente,
también le pego con la derecha…
pero los golazos de zurda,
ah… esos pertenecen a otra categoría.

Como futbolista fui digno de una zurda mágica.
Me decían “el Mágico”, y no era por casualidad:
la pegada endiablada,
el toque distinto,
la pausa inesperada.
Pateaba largo y la clavaba allá arriba,
donde las arañas tejen su tela,
en el rincón de las ánimas…
donde ni siquiera llega el Wi-Fi.

Dominaba el balón como quien conversa con un viejo amigo.
Lo acariciaba con la zurda,
y por momentos sentía que el fútbol podía convertirse en poesía.

Y sí,
la camiseta número diez me quedaba bien.
Quizá porque muchas veces
los zurdos no juegan el partido:
lo interpretan.

Pero la zurdera va mucho más allá de una mano dominante.

De hecho, soy ambidiestro…
aunque sospecho que el hemisferio derecho de mi cerebro
vino con algunos extras de fábrica.

Escribo con la izquierda,
pero más importante aún:
pienso distinto.

No hablo solo del arte,
sino de esa tendencia casi inevitable
a mirar fuera del molde,
a sospechar de las líneas rectas,
a encontrar caminos alternativos
en un mundo diseñado para diestros.

Tal vez por eso escribo,
canto,
cuento historias
y encuentro belleza en cosas
que otros pasan de largo.

También me dicen que soy buen orador,
buen maestro.
Y aunque intento conservar algo de humildad,
confieso que les creo.

Porque cuando uno aprende desde pequeño
a adaptarse a un mundo que no fue pensado para uno,
desarrolla cierta sensibilidad especial:
la capacidad de observar,
de transformar,
de improvisar.

Ser zurdo no es una limitación.
Es una perspectiva.

Una lente distinta para mirar la realidad.

Por eso siempre me ha causado gracia
cuando algunos usan la palabra “zurdo”
como si fuera un insulto.

Ignoran que media historia humana
fue escrita desde la izquierda.

Pintores que cambiaron la manera de ver el mundo.
Músicos que convirtieron el dolor en armonía.
Científicos que doblaron las leyes conocidas.
Deportistas que hicieron del movimiento una obra de arte.

La zurda dejó huella
en los lienzos,
en las partituras,
en la ciencia,
en la luna,
en los estadios
y en la historia.

Entonces me preguntaron otra vez:

—Ah… ¿pero zurdo políticamente?

Y no pude evitar reírme.

Porque algunos están tan obsesionados
con dividir el mundo en trincheras,
que olvidaron contemplar el cielo.

No.
Yo no camino detrás de etiquetas.

Soy cristiano.
Con conciencia social.
Con convicciones.
Con amor por la justicia y por la familia.
Intentando caminar por ese sendero angosto
del que hablaba Jesús,
aunque a veces resulte incómodo para todos los bandos.

Sí soy zurdo
Solo una zurda que escribe,
crea,
imagina
y sigue creyendo
que el ser humano vale más
que cualquier bandera.

Y sinceramente,
no entiendo esa fijación con los zurdos.

Tal vez ya es hora
de aceptar que la diversidad humana
también se escribe
con tinta inclinada hacia la izquierda.

Buenas noches.

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Espectacular, liberador, objetivo. Aplausos.

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