Vuelven recuerdos
al alma dolorida
y atormentada.
Unos son grises
con grandes nubarrones
y hasta galernas.
Otros alegres,
con risas y suspiros
buscando el cielo.
Despierta el día
y el gallo cacarea
de madrugada.
Vuelven las olas
detrás de las resacas
hasta la arena.
Y es que en la playa
se estiran con los sueños
que guardan dentro.
Y tú sonríes,
pequeño espectador
que esto contemplas.
Eres dichoso
y gran afortunado
de estar con vida.
Porque la sientes,
y corre por tus venas:
“la poesía…”
Rafael Sánchez Ortega ©
02/04/25