Viejo Milenario
Al galope lo miro al pasar,
al galope siento su brioso andar.
Amigo, compañero, semilla eterna,
un día te dejo, no podré seguirte.
Tú siempre adelante en eterno vuelo;
eres un cristal tallado en el tiempo.
Acércate, quiero que me roces,
llévate el eco de mis voz,
carga mis palabras huecas,
teje y desteje con hilos de aire.
Prende la yesca con tu soplido ronco,
llega pronto, con la prisa que es
tu arte,
regrésame el sabor a fruto fresco,
levanta la hojarasca en abandono.
Viejo milenario, ventisca que te asomas,
anciano ladrón de ecos ¿ A dónde llevas
mis suspiros?
Déjame escuchar tu canto primoroso,
y sentir el olor de la aurora.
Viento, sopla con fuerza huracanada,
no digas adiós, no es tiempo aún,
vuelve a mí, ventea mis cabellos,
con tu fuerza, ladrón de ecos,
sacude mis años , llévalos
en tu lomo.