Arremete insaciable
contra las paredes,
ajando los días,
derritiendo certezas
dejando
un inevitable
rastro
de aspereza.
Y avanza impávida
entonando canciones
de letras sarcásticas,
y hiere la fuerza,
y agota,
y desgasta.
La noche ya llega mordiendo,
y es un infierno contar los minutos
hasta que cede el miedo
y caes
al centro
de tu propio
silencio.
Y se agrietan los ojos,
se retuerce el cuerpo
y mil caminos
que ya has recorrido
empiezan de nuevo hasta el alba,
que llega
con los labios abiertos
dispuesta a besar
ese precioso
y vital
desconcierto.
Magnífico poema. De los mejores que he leído en el nuevo poemame. Me ha encantado cada verso, es la clase de poema que retumba en la cabeza y que desgarra, que no deja indiferente. Excelente