Se encendieron tus ojos, se apagaron los cielos
al sentir tu alborozo, se esfumaron mis duelos
Ya florecen tus labios, se marchitan las rosas
y al grito de mis versos, callan las mariposas;
mis letras pudorosas se erigen orgullosas
y hasta las más mezquinas, se tornan generosas.
Ven amor, no te vayas, ¡que está mi alma vacía!
que sola está mi noche, ¡sé tú mi compañía!
Amarrada a mis sueños, zanjarás mis desvelos
mis mañanas oscuras, mudarán luminosas
si el calor de tu boca, roza mi boca fría.
(el jotabé “antos” ha de tener en todos y cada uno de sus versos una palabra o más, con su correspondiente antónimo; no pudiendo repetir la misma palabra ni antónimo en ningún otro verso)


aprendo un montón.
