¡¡¡Dios!!! ¡Cómo me gustaría hacer esto todos los días! Acapullarme contigo cada noche, en una guerra deformada de gestos y quejidos, florear cada mañana tras atravesar el umbral del dolor gustoso.
Entre tus labios soy otra persona animalada, me gobiernan las riendas del instinto, dejo de ser una etérea flor y me acarnizo en el epicarpio crugiente:
La tentación toma forma, sabor y jugos, con el único propósito de aperpetuarse, tras el amor ataviado del embrutecido placer, que todo cuanto toca, lo ciega.-
Chane García.
@ ChaneGarcia.
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