Una historia más

Llovía en sus entrañas, como cae la noche sobre las olas del mar, húmeda, ávida, ingente, simiente de luz y oscuridad, pensando en la forma que tendría el destino o todos los átomos del universo reunidos en un instante, para definir la vida, en la forma en que ella quería que fuera, y no le importaba que se tratara solo de una tormenta sin rumbo, venida de alguna parte y yendo a morir a ningún lugar. La lluvia le daba vida y prolongación, proyección, trascendencia; de aquella que buscan los poetas, los músicos, los atletas, corriendo tras la eternidad, dejando atrás el olvido, con una sombra cansada pero feliz de llegar.
Llovía en sus entrañas y el tiempo se ocupaba de la simiente. De darle forma a la ilusión.
Poco pudo hacer el día para secar los ríos y reabrir los caminos, ya lejos marchaba ella con el nombre de su progenie, el color de sus días, la sonrisa que tendría, rodando sin freno, cuesta abajo, con rumbo al valle, desde la cumbre donde habita el hacedor, a la planicie donde esperan al salvador.
Pocos historias se le parecen: él, ella, ellos, y un cuento más de amor entre la tierra y el cielo. Una historia incomprendida, viniendo de la necesidad que tienen todos de comprender.

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Muy hermosa esa historia llena de bella sensibilidad poética…
Me encantó este párrafo:

:writing_hand::clap::rose:

Un abrazo, poeta!

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Muy agradecido estimada María. Un gran saludo.

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