¿Mi dama está lista?
La pista aguarda, no los hagas esperar.
Un cielo con estrellas brillantes nos acompaña,
pero ni la más brillante os supera mi hermosa dama.
La noche es sin duda hermosa, mi doncella,
tu vestido reluce tanto como la luz de la Luna,
y en tu rostro se dibuja un brillante amanecer rojo.
Muchos años han pasado mi hermosa doncella,
y el tiempo reclama el corazón que tus brazos acunan.
Un último baile es lo que pediré, mi hermosa señora.
En la oscuridad de la noche bajo la música del silencio.
Que el dorado de tu vestido vuele con el viento,
y que tus oscuros cabellos adornen mi horizonte.
Que tiemble el frío rocío y crujan las hojas a tus pies.
Las Estrellas giran a tu alrededor, mi hermosa señora,
y estas recordarán por siempre nuestro último baile,
hasta que su luz se apague allá en el lejano infinito.