Un silencio largo

Y unas breves palabras desencadenaron
un silencio largo. De años.

Una idea en la cabeza, que no se agota
gira y resuena sin que se sepa.
En la mañana, en la noche: un recuerdo
de que al menos una vez me hablaste.

Y tu voz juguetona y firme
aún la escucho a todas horas,
y no se borra ni desvanece
a pesar de mi simpleza.

Son como un beso en mi cara.
Igual que tu mano me agarró
del hombro, esa tarde que todo
encajó, y os conocí en la puerta abierta.

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