Un relato de una niña no tan niña

Al olmo seco, hendido por el rayo, y en su mitad podrido…
Siempre he soñado con hacer grandes cosas. No quiero ser solo una persona más, alguien que, al morir, solo sea recordado durante un tiempo por sus seres más queridos. Quiero que mi nombre pase a la historia, que todos se enteren de que estoy aquí, incluso al otro lado del mundo, salir en los libros de Historia… Ay, la ambición humana. Ese deseo de trascender, de no desaparecer. Tal vez parezca egoísta y egocéntrico, pero… Es lo que todos deseamos, ser admirados, importantes. Porque todos nos hemos sentido solos, ignorados, aislados y excluidos.
No sé por qué estoy escribiendo esto, tal vez porque no tengo el suficiente valor como para contárselo a alguien a la cara, tal vez porque pienso que, si lo hago, se reirán de mí, porque pensarán que soy una egocéntrica, que apunto demasiado lejos y me creo superior, y que simplemente lo digo porque quiero parecer diferente.
Sin embargo, ¿por qué hemos de preocuparnos por lo que piensen los demás? ¿Quiénes son ellos para exigirnos ser o pensar de una manera en concreto? Un simple despiste y… ¡Zas! Te dejas llevar por las masas. Porque nadar a contracorriente cansa, es agotador. Y buscas entre las caras sin rostro, esperando encontrar alguien sin máscara, pero sabes que no lo vas a encontrar, porque tú también llevas una para protegerte, y sabes que, incluso en el hipotetiquísimo caso de que esa persona pase por delante, serás incapaz de reconocerla, porque le habrá pasado lo mismo que a ti.
Me gustaría expresar todo esto en forma de poema, de música, pero creo que no sirvo para ello. Siempre me ha gustado más leer narrativa, en concreto fantasía, para distanciarme de ese mundo real tan… desconsolador, triste, cruel y vacío de esperanzas. Estoy harta, quiero volver a ser la niña ingenua que era hace 8 años, sin estas dudas existenciales, esta presión constante, siempre aguantándome las lágrimas y sintiéndome insuficiente. Nunca soy suficiente. Siempre sobresalientes, destacando incluso en algunos de mis hobbies, y aun así… Me siento inútil, como si todos esos logros fueran un simple producto de mi suerte.
Quiero ser libre.
Estoy perdiendo mi interés por todo, eso es lo que siento. Me estoy consumiendo… Siento que nada tiene sentido, que todo es tan superficial… Y que nadie quiere hablar de lo realmente importante. Solo conversaciones hipócritas, que se repiten una y otra vez, y personas que, en un primer momento parecen entenderte, pero que después sus acciones contradicen sus palabras. No me siento realizada.
Quiero que quiten esa presión a la hora de aprender. A mí me encanta aprender, pero no quiero tener que estar demostrándole nada a nadie todo el tiempo. Me entusiasma hacer cosas nuevas, descubrir cómo funciona el mundo… No estudio solo para sacar buenas notas. Y no es necesario hacer un ejercicio perfecto para ser bueno en algo. No todo lo perfecto es bueno… Hay gente que saca buenas notas sin saber nada, sin pensar. Nos tienen que enseñar a pensar, a que eso es lo más importante, el saber cómo utilizar nuestros conocimientos, todos, como herramientas para solucionar problemas. No darnos los problemas resueltos y esperar que seamos capaces de resolver los mismos en un examen. Sin embargo, tampoco pueden ponernos ejercicios para pensar en un examen, porque, al igual que no a todos los matemáticos se les ocurrió la solución a un problema en el momento y en el tiempo que querían, tampoco nos pueden exigir eso a nosotros. Además, cada cual tiene una forma de pensar diferente, y no hay ninguna correcta o incorrecta. Y habrá personas que sean capaces de resolver ciertos problemas, y otras, otros. No puedes exigir a nadie que piense y que se le ocurra una solución en un momento concreto, ni en todos los campos y asignaturas existentes, porque es imposible. Es imposible. Y es demasiada presión para alguien el ser exigido eso.
Por eso la sociedad, y por ende, la educación, están podridas.
La gente no quiere trabajar porque no hay nada que les guste. Y no hay nada que les guste porque la presión destroza la pasión. Porque nos exigen ser perfectos, y los humanos somos seres imperfectos. No podemos ser clasificados mediante categorías. Y, en el fondo, todos soñamos con ser comprendidos y deseados.

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Estimada amiga: Tu escrito es impresionante y muy valiente. Ves la realidad de las cosas con una perfección clarísima. Te admiro. Un fuerte abrazo.

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