Es de noche y un manto de estrellas siguen mi caminar. La luz de la luna es la guía que me marca el horizonte. Allí, muy lejos, hay una sombra más oscura. Es el perfil de una gran montaña. Quisiera estar en su cumbre. Algún día lo lograré. A estas horas, me gusta pensar. ¡¡¡ Qué habrá detrás de las estrellas!!! Tal vez más estrellas, y ¿después de todas ellas? qué misterio existirá…? Esta es la meditación de mis largas noches. Entonces siento que la cárcel de mi cuerpo retiene un alma que aspira libertad. Quisiera convertirme en viento, volar por encima de la montaña, de las nubes, y del más allá. . . Estoy caminando por nuevos senderos. La maleza, iluminada por la luz de la luna, se llena de tonos grises muy desiguales entre sí. El paisaje para mí es muy bello. Además es como descubrir nuevas emociones. No sabía hasta dónde podría llegar, ya que no hay camino, pero no importa, yo lo haré con mi caminar. Delante de mí, mi perro está guiando mis pasos entre la floresta. Se adelanta un poco, pero luego me espera, él siempre me espera. Hay sitios por donde no se puede pasar, las ramas bajas de ciertos árboles se unen entre sí formando un entramado. Me he sentado un rato junto a un árbol roto y seco. No sé porqué, pero he sentido una cierta tristeza. De pronto he pensado en mis abuelos… y he recordado algunos momentos de mi niñez con ellos… Después de unos momentos de meditación he regresado a mi casa, y lo primero que he hecho ha sido mirar algunas cosas que habían pertenecido a mis mayores. Tengo dos jarrones de porcelana con una fecha grabada del año 1836, y un quinqué precioso, antiquísimo del que ignoro la fecha. Aparte guardo varios libros que les faltan algunas páginas y tampoco sé de qué año son. Todo lo tengo como un tesoro que forma parte de mi vida como tantas otras cosas. Mañana seguiré explorando, y en cualquier momento surgirá la inspiración.
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Espectacular! trajo a mi memoria (no sin cierta distancia representativa)
aquella prosa inefable para mi, de José Antonio Ramos Sucre, Bajo el velamen purpura, que termina mas o menos del siguiente modo
" Guardo sus cenizas en una urna de ciprés incorruptible, para sumarlas a las de mí mismo el día supremo, y esa urna es el único tesoro ganado por mí en este viaje involuntario" Aplausos.
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Muchas gracias ludico1964. Es un placer para mi que hayas leído mi aportación.
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El alma grita libertad en medio de su cárcel e imagina el universo infinito que la espera. Un gusto leerte. Saludos cordiales.
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Gracias Sinmi, agradezco mucho tu visita. Un abrazo.
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