un amor
(no el tuyo,
no el mío—
otro)
no tuvo
primera carta
ni última
ni nombre
sino temblor
de rama sin pájaro
húmedo
(como tú
cuando te ibas)
sí,
éste otro amor
de nadie:
pequeño
animal ciego
que respira
en el tic tac
de un reloj parado
él sí
me mira
con tus ojos
cerrados.