La posibilidad de un eco
el instante opaco y vacío,
unos planos tan ceñidos al papel
por donde caminan hormigas
y descienden pájaros grises.
Un acantilado lento
y un texto de pura roca
por donde ha de caer
un alud de silencio y frío.
Al descubrir solo un abanico de aire
también caen piedras y aristas muy filosas.
Quien destaque el fondo impenetrable
estará a un milímetro menos
de lograr su voz al decir la tarde.
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Has trazado en tus versos un paisaje desolador, pero muy hermoso… ![]()
Un abrazo, pasa un buen finde!
Hola, María, agradecido con tu lectura y por tu paseo por ese paisaje del acantilado.
Un gran saludo.
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Melancólico y hermoso!!
Saludos cordiales. ![]()
Hola, Sinmi. Muy agradecido con tu comentario.
Un gran saludo.
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¡Uy! La roca. El silencio. El roce. A milimetros de la voz.
Excelente. Un gran abrazo @eternidad
Ha descendido la roca
por los márgenes del texto
ya difundido el pretexto
el silencio es quien sofoca.
Aplausos Hector.
¡un acantilado espectacular!
Carlomagno, muy agradecido con tu lectura y palabras del comentario.
Un gran saludo.
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Domingo, muy agradecido con tus versos que acompañan tan bien tu comentario.
Un gran saludo.
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