Un cálido refugio
tengo en mis manos,
que se abren en alas
para arropar tus sombras,
para cerrarte heridas,
para llevarte lejos,
para calmar tus ansias
de morirte vivo…
y respirar de nuevo.
Un
refugio
donde
los
días
pasen
lentos
en
el
centro
de
gravedad
de
mi
cuerpo.
Una trinchera honda, amor, donde no asomen…huracanados vientos.
Pues sí!! Jajajaja
A veces se presentan de repente esas sinergias poéticas, compi!
Me llamó la atención porque tu poema y el mío estuvieron juntos un rato con los títulos similares…
Gracias! El tuyo, reprecioso!