Tu Presencia Ausente
Si entre las yerbas crece
a la sombra de una encina, un trébol,
¿por qué cuando mi vida se encamina
con el dulce sonido de una suave brisa
por un empinado barranco
-de piedra en piedra-,
no escucho risas; no sujetas mi mano?.
Y cuando tropiezo y caigo, te escondes.
No siento nada. El dolor de estar solo.
¿Dónde andas?, ¡Dime algo!.
Aunque sea mi nombre, eso me calma.