Tú en el 19 y yo en el 23

Perdona, casi ni llego.
Es que el profe se ha enrollado más de la cuenta. Cómo si estuviera yo pensando en los cartagineses y sus historias.
No veas que día el de hoy. Que si mi padre preocupado por mis notas, que si yo preocupado por mi padre preocupado. Y mi madre que se preocupa y se ocupa de mi padre y de mí. Y de todo lo demás.

Hay que ver, en ocasiones, se nos derrumba el mundo. O somos nosotros los que caemos, unos encima de otros? No tengo ni idea. Quizás el mundo sea sólo cosa de dos, como cuando una persona y otra se salvan mutuamente.
Ya sabes que a mí, a veces, todo me parece enorme. En esos momentos, busco esconderme, ser de bolsillo. Como la libreta roja en la que a veces escribo versos. En muchas páginas apareces tú.

Lo siento, que me estoy perdiendo otra vez con mis cosas.
Es que nadie me escucha así de bien.
Te sienta genial el pelo recogido, por cierto.
He pensado que sería estupendo, si me acompañases al concierto de ese cantautor que lo está petando. Es en el “Paraíso perdido”, un local pequeño, pero muy acogedor.
Si quieres después compartimos un taxi, y si cuadra, algo más.
Tengo tanto que contarte.

Ya te vas? Que corto se me ha hecho el viaje.
Un día de estos, cuando venza a mi timidez, te voy a sorprender.
Será un día de estos, cuando roce con delicadeza tu hombro y te diga:
“Qué tal? Yo soy Carlos. Te bajas en la próxima verdad? Verás, es que quería decirte un cosa…”

Mientras eso ocurra, si te parece, nos vemos mañana.
A la misma hora, en el mismo bus.
Sentados muy cerca, casi juntos.
Tú en el 19 y yo en el 23.

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Pero no ocurrió. De nuevo, venció mi timidez

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Que lindo relato :clap::clap::clap: pero que mal que venció la timidez !! :pensive:

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Qué bonito, Carlos :relieved::smiling_face_with_three_hearts:.
Me ha recordado un poco al 11 de Marzo de La Oreja de Van Gogh.
¿Cuántas cosas nos habremos perdido en esta vida por no atrevernos?
Besitos.

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Hola compi.
Supongo que nuestro presente es el resultado de lo que hemos hecho, o dejado de hacer.
Gracias por pasarte por aquí.
Besos

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Hola Selene.
Pues sí, que le vamos a hacer.
Otra vez será.
Gracias por comentar
Besos

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Qué tierno y entrañable… Me recordó a esa consumada yonki de historias platónicas que fue mi adolescencia. Muy bueno, Carlos. Muy bueno; invita a recordar y a pensar. Como decía un suegro mío: “Quien tiene vergüenza ni come ni almuerza”. Así que, haciendo acopio de la sabiduría popular, en edad adulta uno se vuelva casi todo lo contrario :grin: . Un abrazo fuerte, Carlos.

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“Fue en ese cine te acuerdas, en una mañana al este del edén…” (sé que conoces esta canción)
Adolescencia con cantautores, poetas, cine…y con mi timidez patalógica.
Tienes razón, sin embargo ahora, a mediados de mi existencia, no me importa salir a la calle en pijama.
Será “eso que llaman la madurez los necios”
Un abrazo David.

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Bravísimo Carlos, esa pesadumbre del principio. Esa timidez del medio. Y esa esperanza final.
Sublime Carlos.

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Me encanta!!! esas conversaciones planeadas en la mente, pero que jamás se llegan a expresar. Me traíste a la memoria un amor platónico que casi me doblaba la edad yo apenas 15! todos los días cuando iba al liceo el corazón me daba un vuelco cuando llegaba la parada donde él subía… y claro el autobús ya iba lleno. Un día le guardé el puesto, estaba decidida a hablarle, cuando el subió miró que había el asiento ocupado con mi morral, lo quité así y que disimuladamente, él me dió una sonrisita con los buenos días, así como diciendo dulce ninita y ya me quedé muda…jajajaja. Ese día dije tengo que desenamorarme esto no va a ninguna parte…jajajaja.

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Muchas gracias Joan

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Qué bueno Lisbeth! Si es que los autobuses dan mucho juego.
Un abrazo amiga.

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