En tus ojos,
un mundo eterno.
En tu pelo,
luciérnagas brillantes de cielo.
En tu espalda,
un mapa de colores,
donde escribo mis mejores versos.
En tus manos,
sujeto dudas, temores,
todos mis lamentos.
En tu alma,
dibujo mi vida
en un grandioso lienzo.
En tu pecho,
el refugio.
Mi cobijo de galernas y de vientos.
Tu cuerpo:
Pasión, dulzura, esperanza…
Mi universo.
Web: josemanuelalmeida.com
