Anoche estuve acompañado de la diosa
de mi vida,
no soy religioso, ni tengo religión alguna
pero debo admitir que adoro a una mujer.
Lleno de afectos
que me hacían alucinar,
observé en aquellos lunares
constelaciones de estrellas
en un hermoso firmamento,
blanca como el cielo de la mañana;
son
estrellas en el cielo de la mañana,
maravillas que sólo quien ama puede observar.
Sus labios delicados,
su mirada tan diciente
y la delicadeza de su piel.
No hay comparación alguna,
no existe metáfora que pueda describir,
pues gozar de ese cuerpo
y de la plenitud de una mujer que pronuncia mi nombre,
con una voz tan dulce
no tiene precio alguno;
desearía en ese momento morir
o enmarcarlo en la eternidad;
pero pasa la noche,
pasa la madrugada,
pasa la mañana
y me pides que te deje ir.
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Que melancólico poema !!!
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Los amores imposibles susurran los versos más hermosos, como los tuyos. Feliz año nuevo. Saludos cordiales…
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Me calan tus palabras, demasiadas sensaciones, demasiada intensidad… muchas gracias
Feliz año para ti y mis mejores deseos, abrazos.
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La adoración de la amada no tiene parangón cuando el amor nos embarga, incluso cuando ese amor parece estar destinado a no poder consumarse o a esfumarse.
Ha sido una intensa experiencia lectora @Jenaky
Recibe un abrazo y mis mejores deseos para el nuevo año
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Muchas gracias por tu comentario, sumamente valioso…
Saludos cordiales, feliz año para ti también poeta.
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