Te pareces a una estrella desnuda
en el paladar de un abismo.
Ese tiempo total,
tiranizando el corazón;
su sentido acústico,
hacia la mudanza de las aves a lo pretérito.
Me sobrecoge el tallo de tu sed,
cuando sitias la temperatura de tus amapolas,
al desvestirlas en mis labios.
Al desprenderlas de la espalda de un murmullo.
Tus senos son cimas donde giro el origen salvaje de mis péndulos.
Fuego con sentido al plano de un penumbra bisiesta.
Tu larga cabellera se incrusta en las esquinas de mi tacto,
y se vacía un pájaro desencadenado, un riel, y el tablero torcido de una estrofa.
Eres tan líquida,
tan despierta,
llena de caracteres y luciérnagas en el trigo.
Socorres el mundo de los que no tienen apellido,
en la gravedad de un país sin tildes en la bandera.
Verte desnuda,
tan hermafrodita como un opio gemelo.
Verte sostener el gemido de tu cabalgata en mis labios.
Eres profusa de venias,
papeles en un oropel que quema distancias en las vertebras.
Tan cierta y tan ligera en mis manos.
Tan abierta, profusa, y de vientre manchado
de semen y cantidades, territorios y arena.
Me has besado y hemos jurado,
vaciar todos los sonidos que rechina el alma,
al penetrar el coito
de la imaginación
al ave que nunca muere…
Imposible poder citar alguna imagen que me guste y me sorprenda más porque todo el poema está plagado de ellas. Qué fantástico poema, Héctor. Primera vez que te leo y serán muchás más, sin duda.
Enorme poema!
Te pareces a una estrella desnuda
en el paladar de un abismo.
Uffff… Tremenda esa imagen poética de entrada que lo hace a uno caer en el abismo de tu poema, sin remedio, y tienes que empaparte de él por completo !!
El poema entero es de una grandeza tal que no encuentro las palabras para describir todas las impresiones que se impregan en el sentir poético.
(tendría que resaltarlo todo de nuevo, una y otra vez)
Seguro este se va a mis “muy pero muy favoritos”.
Me haces recordar esas sensaciones que he experimentado cuando leo un largo poema (tipo obra maestra) de Octavio Paz, y luego de tanto recorrerlo casi olvido las palabras que he leído en el trayecto, pero sigo sintiendo esas heridas y esas llagas, esos sabores, esas sensaciones heladas o térmicas, esos estallidos en el alma, que he vivido a lo largo y ancho de tal poema. Así me pasa, al leer este tuyo.
Es un poema enorme, enorme y no queda otra que abismarse en su profundidad abisal !
Muy gentil, mi amigo, por la bondad de tu entusiasmo al leerme…
Vale la pena llorar en la silueta de una orquídea desnuda
que ve arder su lascivia en la sangre del corazón.
Un abrazo grande, Alexander!
Muchísimas gracias por elevar una plegaria con tu comentario, y así, una vieja herida sanará… Un abrazo grande mi amigo poeta, guardaré la bondad de tu comentario en mi alma.
¡¡¡Verga!!! Usted parece una botella de negro vino: cada vez que abre la boca… es como si escanciara el oscuro néctar en el bulbo de una tulipanada copa.