Tapas

Aceitunas con orejas
de palillos rodeadas
por la noche en el lavabo
haciendo caceroladas
fundiendo todos los plomos
oscureciendo a la mama
en un cuadro viejo, roto
y con gotas de lejía.

Corre a la fuga la tapa
por las grietas amarillas
llevándose la esperanza.
Es normal —dice mi tete-—;
no llores, ponte el pijama.

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