Tanto la amé, que olvidé su nombre

Más de uno, recuerdo los nombres de los perros que me mordieron los perdoné sin condiciones.

Que bueno, perdonar es divino. Y gracias a Dios los perros que mordieron no tenían MDR jajaja

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Tenían mal de amor, de ahí en adelante fue que quedé enamoradizo en noches de luna llena.

Ese amor es tan inmenso que desborda la razón y un simple nombre es sólo un detalle pequeño ante la huella que ella dejó con tanta fuerza gravada en el alma. Conozco ese sentimiento y me ha tocado profundo la belleza de su planteamiento. Gracias poetas @ludico1964 , @Sinmi .

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Muchas gracias Gran Vate…saludos con grandes afectos.