SUSURROS
Invito
a la superficie más terrenal
a la convivencia,
entre el ciclo lunar
y el claroscuro.
La verdad que no se deja ver
da lugar a secretos bajo el sol.
Me pregunto:
¿cuánto más ha de pasar
para alcanzar la paz?
La convencida dualidad del hombre
está llena de sorpresas,
y me temo que pocas buenas.
¿Por qué cultivar las palabras que hacen daño?
¿Por qué sumergirnos en el corrosivo
ruido del acuerdo
que moraliza la ruptura
consciente?
La ingenuidad es un mal
que, sí o sí, pasará a vista
de todos
dentro de ese espacio desconocido
que todo hombre y mujer
lleva en su interior
y cuyo lugar físico no está
en la Tierra.
Profundizo en la estrofa humana,
en el oculto conocimiento
que no soportaría ningún
análisis,
y rompo con lo preestablecido
como normal.
La realidad es más hermosa;
todo depende del romántico
encuentro
entre la luz
y la visión más pesimista.
El silencio aplaudido
no deja de ser
bello
por ser silencio.