El día es para recoger ideas, la noche
para cubrirme de palabras y madurar.
Las letras, yertas de tantos desvelos,
ateridas, silentes, durmientes, ajenas,
dispuestas a caer en el olvido, esperan
no obstante, a quienes las acechan,
las envuelven de deseos, las atormentan,
las obsequian con delicados anhelos,
las rodean de imposibles fantasías,
las conduelen y hacen rozar el desvarío,
las sumergen en las profundidades
del odio, del miedo, el amor y la pasión,
aunque, muy poco les llueva de razón.
Hasta que ya no quedan ruidos en el aire
ni sonidos que convertirse en melodías.
La noche puede transcurrir en blanco
y el día oscurecer por falta de sueños.
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Letras donde has convertido el desvelo en territorio mágico.
Verso a verso como que las palabras recuerdan vivir eternamente.
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Agradecido por tus palabras estimado poeta.
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Estos versos son un recordatorio de que la vida y el arte se alimentan mutuamente: necesitamos el día (la experiencia) para las ideas y la noche (la creación) para que esas ideas no se queden en el olvido, iluminando así nuestra realidad.
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Que no nos falten los sueños que son el motor de la existencia. Excelentes versos. Saludos cordiales.
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Gracia por decirlo poeta. Saludos.
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Gracias por tus palabras poeta. Efectivamente, los sueños nos muestran el camino. Saludos.