Cuando se activa la alarma del silencio,
emergen los delfines de la memoria,
el carbón demora en prenderse,
el humo se concentra en los adentros,
el mar se baña bajo la lluvia,
y se concibe un ser acuático.
Cuando piensa el corazón,
la razón adelanta argumentos nuevos,
los bambúes se saturan por dentro,
las canciones de otoño afectan los sauces
y la primavera vuelve con la misma flor.
Cuando el silencio juega con fósforos,
se propaga el fuego rápidamente
como vidrios bajo el sol
generando quemas forestales
que ni la lluvia apaga.
Cuando enceran el cielo,
las estrellas fugaces patinan
y el deseo se rompe en mil pedazos.
Cuando limpian las ventanas,
comienza a llover sorpresivamente.
Cuando cae la noche su nombre
brilla desde Cassiopeia y la luna
luce como un punto en la finitud
y allí…terminan los versos.
30-01-2020