Soneto cautivo.- renunciar al deseo

Renunciar al deseo
muy poco o nada con dolor me cuesta,
manteniendo la voluntad dispuesta
al acudir sin pausa a cualquier ajetreo.

Pues aunque ya tuviera que montar en trineo
fácil que gozaría de la gesta
como si se tratara de una fiesta
provista de trofeo.

Siempre que el compartir resulte rico,
sin más contrapartidas que el amor por el arte
sin valorar absurdos intereses,

si en brazos de Cupido, nunca me mortifico,
porque con el cariño de estandarte
de repente se olvidan, los más tristes reveses.

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