De amar hoy sí que trato
sin dejar mi pasión en el olvido,
tomando siempre en cuenta lo aprendido
pero siempre a distancia del duro celibato.
Y pido a Dios me libre del dichoso contrato
que una vez que lo firme por descuido,
lo doy sin duda todo por perdido
pasando un muy mal rato.
Y aunque mi hambre de amor no disminuye
acaso sí reprima cantidad de placeres
al quedarme aferrado al vil recuerdo,
pues la pasión supina por mi sangre aún fluye
haciendo que rechace mis deberes
a la vez que impotente, hasta mis labios muerdo.