Mi vida es un ensueño que se esfuma indolente…
Mi alma es una rosa fe fuego, pasional…
Por eso son mis días, camino de la muerte,
siempre-vivas de amor, de dolor, de ideal.
Tengo un huerto encantado de rosas y silencios,
y cercada de zarzas una bíblica vid.
Y el vino me da siempre la alegría que no tengo,
y la poesía el consuelo del dolor de vivir.
¿ Qué mis versos son tristes ? Nada debo a la vida…
Yo quiero que mi arte sea mi fiel expresión.
¿ Ilusiones ? Las tuve… Ya las di por perdidas…
¡ Como un nido vacío es hoy mi corazón !
Tal vez un dulce nombre… ¿ más para que nombrarlo ?
Vale más que lo guarde en mi vida interior…
Y si acaso es posible olvidar, olvidarlo.
Y si no he de olvidar ¡Que mate el dolor !