Siendo esquiva la fortuna

Hasta las cortesanas se escabullen
cuando esquiva se muestra la fortuna,
que yo quizás por no tener ninguna
de mi jergón hasta los diablos huyen.

Será por eso que mis tripas bullen,
al recordar también desde la cuna
cómo queriendo yo alcanzar la luna,
cualidades de brujo me atribuyen.

Ojalá tanto temple ratifique
que los mortales somos diferentes
según la pasta que se lleve encima,

porque la ley del más fuerte se aplique
rompiéndole a los débiles los dientes
sin que medie ningún tipo de estima.

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