siembras el lugar común de pétalos
y es un lecho
donde en el descanso sucede todo
y la verdad resulta no tener forma
ni puede explicarse como secuencia alguna
de voces, gestos o de tiempo
como una sucesión de parajes
tras la ventana de un tren en marcha
sucedes, constante
para esconderte, breve, entre los túneles
como un párpado que se cierra y que se abre
como una mano que suelta y que aferra
la luz que huye entre los dedos
como el mar grande o pequeño en sus mareas
como una arenal extenso
como la vida incontrolable