Por la madrugada me gusta escribir mis sentimientos. Acostumbro a pensar en mis años jóvenes, en los que creía que el mundo estaba en mis manos. Siempre me acompaña a estas horas mi mejor amiga. Es mi fiel perrita Lara que, medio dormida, está junto a mí respetando el silencio. En ocasiones salgo de mi casa y sigo por un sendero que la luna ilumina. Lara ya es muy mayor y algo ciega. La cojo en mis brazos y ella lo aprovecha para besarme. Me agrada el rocío y escuchar el sonido de la noche. Esta madrugada está un poco fría y empieza a llover. Escucho el ruido de los truenos que allí a lo lejos, retumban entre las montañas. También las nubes ocultan las estrellas y la oscuridad es casi absoluta. No me permito, como en otras ocasiones ,caminar hasta mi bosque, al que yo llamo mi bosque encantado. Vuelvo a mi casa y pongo una de mis músicas preferidas " Sueño de Amor ". Mi perrita al fin se ha dormido profundamente y sueña no sé qué. . . Quisiera entrar en su sueño y conocer su mundo interior. Empieza a llover con fuerza y las gotas del agua golpean los cristales de una ventana cercana. Es como una extraña música, pero me gusta. En ocasiones la ventana se ilumina por la luz cegadora de algún rayo. De pronto, viene a mi mente el recuerdo de un gran amor y tengo la necesidad de decirle mentalmente lo mucho que la quiero. Estoy seguro que desde la eternidad percibirá mi sentir..
El sentimiento siempre permanece. Muy tierno y bello. Felicidades
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Querida Sinmi: Sí, el sentimiento siempre permanece pero hay momentos muy difíciles que rompen el corazón. Muy agradecido por leerme.
Se sienten tus letras, salen del alma…![]()
Un abrazo, amigo. ![]()
Muchas gracias María: Todo lo que escribo son hechos ya vividos de otros tiempos que tenía guardados y que ahora saco a la luz. Un beso.
Íntimo y melancólico. La madrugada, la lluvia y los truenos crean un refugio donde el narrador conversa con su memoria. Lara, la perrita vieja, es ancla de ternura en un mundo que ya solo habita en recuerdos. El ‘Sueño de Amor’ y el amor que ya está en la eternidad convierten el relato en una carta susurrada entre la vida y la ausencia. Poético sin adornos, duele bonito.
Gracias por seguir mis escritos. Un abrazo,