Las abuelas siempre dejan un reguero de enseñanzas que se aprenden al momento, pero no se llegan a aprehender hasta años más tarde. Como un sabor rico que no comienza en el primer bocado sino cuando ya has tragado. Siempre hemos querido dar sentido a lo que ocurría y, si podía ser atribuyéndolo a algo externo, mejor que mejor
Resignación o la forma de desprendernos de culpas o comeduras de cabeza o… quién sabe. Lo importante es que la vida seguía pasando y ellas, hechas de otra tela diferente a nosotras, tiraban “palante”, con o sin malos aires. Un abrazo 
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Hermoso tu versar, querida poeta!!!
“(… aunque siempre,
detrás del huracán…el viento amaina)”
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Gracias, Lucía! Abrazos, poeta! 
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Que amaine pronto y nos deje vivir sin miedo y sin distancias.
Muy buenos tus versos!
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Qué hermosura de versos, amiga!!¡ Felicidades!
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Abrazos, Gali! Que venga la calma después de la tempestad.

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Gracias, Martín! Bienvenido siempre a mis versos! Que este tornado que nos envuelve, pierda intensidad y se vaya debilitando…
Cuidémonos! Abrazo enorme, amigo.