Sancho, al pie de donde yace sin fuerzas en voz y gesto, su gran amigo don Quijote, como un hermano viéndose él mismo en aquel rostro, le suplica:
“¡Ay!
No se muera vuestra merced, señor mío, si no tome mi consejo y viva muchos años, porque la mayor locura que puede hacer un hombre en esta vida es dejarse morir sin más ni más, sin que nadie le mate ni otras manos le acaben que las de la melancolía…”
P.D.
Cervantes estuvo en los segundos previos a la última exhalación que dio don Quijote. Suspiró Cervantes en esa escena, multiplicada por las lágrimas de Sancho, y le pareció - como consta en sus crónicas- que moría inexorablemente.
Recordando una joya de la literatura española para el mundo. Don Quijote y su inseparable Sancho Panza.
¡Breve, emotivo y triste relato!
Saludos cordiales, Carlomagno
¡Muchas gracias! El gran Cervantes, en la sangre de Borges que está sentado en una de las bancas de Plaza de Mayo, alguien cerca que le lee abrigándole los sentidos y quizás Usted no muy lejos maravillándose de aquella escena.
Muy agradecido por su comentario.
Un gran saludo