Anidó en el pecho
esa ave de la duda
y ha dado críos.
Canta cada noche sobre la rama
de un sueño mal logrado
y disloca los miedos
cada que trina.
Abre las alas,
vuela plena
sobre las suposiciones,
se las arregla
para cazar los momentos de paz,
que engulle ansiosamente…
Ave nocturna
que aletea,
que alborota al insomnio
y salen juntos
al cielo abierto de las ansiedades.
¡Ya no picoteen las sienes,
ni busquen acurrucarse de nuevo!
Que quiebran el alma,
que el pensamiento son cenizas,
que el corazón es una luciérnaga huyendo.
Busquen otro lugar donde estar,
porque esa paz que roban
es lo único que sostiene
a este cuerpo cansado
de pedir una gota de verdad,
que refresque sus grietas.
Vallan y canten
en los vacíos de alguien más,
¡Déjenme de una vez!
Que he puesto aceite en mi lámpara
para velar
y quizá partir al encuentro de otro destino,
cuando me bese el rostro
la luz de un nuevo Sol…
Esperaré la voz de algún Arcángel,
que piadoso,
quiera darle guía
a estos latidos extraviados,
que hoy quedan huérfanos
de una esperanza…
Pero que firmes aguardan
en medio de este desierto,
como las Rosas de Sarón.
Rosas de Sarón
2020
Transmisor d Sinestesias©
