–¿Que cómo lo imagino?
Supongo que dulce,
suave, agradable,
reconfortante y entrañable,
cariñoso, afable…
satisfactorio.
–Sí. –Dije mirando al cielo azul
que se reflejaba en el rocío
mientras una tenue brisa
me abrazaba con melancolía.
–Para mí y para muchos así ha sido.