Remiendos — Entre grietas y remiendos
Escribo desde lo mínimo.
No desde la historia,
sino desde el punto donde algo se rompe
o insiste.
Una grieta.
Un trapo.
Óxido.
Un hilo.
No explico.
Quito.
Quito hasta que la palabra
deja de decir
y empieza a sostener.
No busco cerrar la herida.
Ni nombrar su causa.
Me interesa lo que queda:
lo que sigue
aun cuando ya no es intacto.
Estos textos no resuelven.
No consuelan.
Se detienen.
En lo roto.
En lo que asoma.
En lo que insiste.
Porque a veces
lo único verdadero
es aquello que,
sin permiso,
permanece.
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Esa declaración de “No explico. Quito” es la esencia misma de la buena poesía. Limpias el exceso hasta que solo queda el hueso, el sustento.
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Tu poema es como una planta asomando entre las piedras…y sobrevive…
Esos remiendos poéticos tienen mucho detrás…
Un saludo, compañero.
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Gracias por tu lectura.
A veces quitar es la única forma de sostener.
Gracias por tu lectura.
En lo que asoma, algo sigue.
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