La cursiva
femenina y relajada
se decanta
hacia el inclino de un recuesto
a la pared, un borracho
letras etílicas y disolutas
seduciéndonos báquicas
en la curva de lo sensual.
La redondilla
es formal y circunspecta
con esa rectitud enmasculinada
cuando lo escrito se endereza
bajo el peso letral
que se enconjunta en la palabra
tiene esa cuadraditud propia
de lápida
de un cesáreo imperio.-
Chane García
@ ChaneGarcia.
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