Reconciliación

Blasfemo.

De tu evangelio
yazgo
muerto de miedo;
arde para mí
el perdón
en la otra calle, suicidamemte.

                              Miro de reojo la llaga dadá.

El pan mío en la mesa tiene buenas intenciones.

-La carne es débil que me culpo-

Para que existas
hice
una cruz apátrida
en el corazón de poeta.

Mi alma como sacrificio, que
muerto el poema
suele
el sueño desmoronarse.

                                 Fugaz
                                 esperanza.

Antagónico, me excuso
demasiado cerca
para ser
un milagro.

Hay cosas más horribles
cómo
volver a la tierra
y
resucitar
dentro de un ataúd.

Me excluyo.

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Potentes y hermosos versos en esta reconciliación! Tu poesía da para mucha reflexión…amigo.
Saludos y abrazos, querido Martín!

Es cierto Martín, sería horrible y horroso resucitar en estado de putrefacción. Tu peoma dice la verdad dentro de un marco estético inobjetable. —Mí reconocimiento eterno a tu gran profundidad en la poesía y mis respetos.

Qué grande, Martín!!! :heart: :heart:!!!

Que bueno, que fuerza y que virajes más intensos, hay que excluirse de los ataúdes, claro que sí, poeta!!!

Magnífico tu poema, Martin!! :clap::clap::clap::clap:

Wow, muy intenso, muy profundo, tus versos llegan muy dentro. Abrazos cariñosos mi querido amigo.