Rayas perpendiculares

No encontrarte Es el Fin -
soñar fuera de mí - volar plácidamente.
No toparte en el estómago de la mínima palabra,
en perfumes ajenos o entre partículas del viento,
allanar tu boca de diamantes cuando llueva,
o salvarte aunque me hunda,
en el mar de los Recuerdos.

Decididamente Nunca,
y en ninguna parte.
Algo muy malo debe haber todavía en mi,
una marca - un embrujo -
la explosión de mil pasados,
el éxtasis oculto en las paredes de mi cuarto,
que te forman con lujuria en el desabasto de silencios,
y del sabor a nada de las tardes azules,
parece incluso que -
las flores ladean su cara cuando paso a su lado,
y me atacan de consuelo
y nostalgia barata en la ventana.

Pero solo son dos manos para asir veinte suspiros,
un mapa nuevo, nacer de cero,
despoblarse de tu cuerpo,
arrancarte de mi mente,
de mi sombra, expulsar hasta tu aroma,
presentirte en la distancia,
en mis victorias desabridas,
en la ruina de mi Imperio,
y reconocerte
en pasos venideros y cosas sin sustancia,

De cómo sonaba mi vida,
cuando tu alma tocaba mi nombre
en una simple y cualquiera
canción de amor