Mi madre escribió sus últimas palabras en una nota y se la pegó al estómago antes de tomarse las pastillas que acabarían con su vida.
Aunque nunca acabó con su vida. Se arrepintió y fue al hospital, donde le hicieron un lavado de estómago.
Pero las palabras se escribieron. Se despidió.
¿Se puede decir que se despidió si nunca se fue?
¿Se puede decir que se quedó si se despidió?
Durante unos minutos la realidad fue su muerte.
En su cabeza procesó esa realidad. Tenía esa certeza.
Muchas cosas que procesar.
Una persona sería quien despegara la nota de la piel aún tibia. Y entonces se daría cuenta de que es una nota de suicidio.
Un hijo tendría que haber luchado contra el duelo de una madre.
Y un marido tendría que cargar con el peso de un fantasma.
Justamente en esos minutos todo se hace realidad.
Durante esos minutos y esa tormenta de ideas se experimenta, creo yo, la condena y la libertad como una unidad.
Se tiene la libertad individual, se alcanza la verdadera independencia de lo terrenal.
Pero al mismo tiempo se es preso de las consecuencias ajenas.
Por un lado nada existirá después de la partida. Y por otro lado todo existe mientras se está partiendo.
Si gana el peso de la partida sobre el absurdo de la existencia se vive. Si no no.
Mi madre eligió vivir. Eligió el bien de un hijo que, por lo menos durante esos minutos, estaba tan muerto como ella. Pues durante esos minutos estuve fuera del plano existencial. Y aún así eligió.
Fue su instinto el traidor. Quizá su fe fue cómplice. Yo iba a dejar de existir después de ella. Apostó por estímulos sensoriales.
Y son estímulos lo que ella vive como son estímulos lo que a mí me mueve. Hoy mi madre sufre, hoy sufre mi padre y sufro yo. Hoy sufren infinidad de personas. Hoy existen igual que yo.
Existen por lo ajeno. Y lo ajeno existe por ellas.
Todo lo que es verdad, a la vez es todo lo que es mentira.
Yo no le tengo aprecio a la vida.
Quizá a las ideas que creo sobre la marcha.
Tienen algo adictivo.
Hacen que quiera ver más todavía.
¿Qué hubiera hecho aquel inexistente niño
sabiendo que tiene una madre suicida?
¿Qué estaría escribiendo hoy?
Quizá también otra despedida.