Que ruja
la furia salvaje
de un tigre.
Que muerdan
las miradas
que odian.
Que hallen
la paz
en tu guerra.
Duras,
barriales,
amorosas.
Dulces.
Más humanas.
Que sirvan,
cargadas de futuro.
Que en la poesía
estallen.
Que las palabras
acaricien
y no dejen solo
a nadie.