Nace la primavera callada
cuando el invierno muere
en el silencio de las horas
y en la mirada de una mujer,
la mimosa y la margarita
su aroma desprende,
haciendo que florezca
en el alma del hombre
un sueño de color
y unas mariposas revolotean
sobre los recuerdos
de un hombre
y de una mujer
que crepitan en la luz
de la primavera.
A esa primavera
que ha llegado sin prisas
regreso a la morada de la suave piel
que arropa el sexo de mi deseo
escapando del frio antojo
en los segundos de un suspiro,
de mi mente caprichosa
que juega con el titubeo.
Esa mirada color miel
que cautiva mi tiempo
es el cálido reflejo
de dos almas que se atraen
en esa primavera
que el tiempo altera
que nos atrae en la penumbra
de ese atardecer de primavera
que seduce nuestros sueños.
Pippo Bunorrotri 22/03/26