Señor, me hago viejo y no sé nada. Miro mis manos, las encuentro vacías y el tiempo corre, el tiempo se me acaba. Me pregunto cosas que no sé contestar y esto me entristece. Porque ¿el alma existe? ¿o no es así?. Sí, a Tí te hablo, pero tengo miedo que mis palabras sean como hojas al viento. Dicen que hablas en el silencio, y ¿sabes? el silencio sí que me gusta. Pero quiero saber tantas cosas de Ti y de todo, para entenderte y hasta quererte más A veces me pregunto ¿ dónde están los que yo amé ? , pero nadie me contesta. No obstante, al llegar a mi frontera, tal vez entonces descubra en ella, lo que ahora no sé.
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