I Oblación
Un día de mierda: me timaron.
Una ínsula sin nombre
de todos
por todos
desconocida
me vendieron por treinta monedas.
II Sacrificio
Mis pasos se vuelven lentos
cansados
sin esperanza
caigo de bruces
quebranta mi frente
la corteza del árbol.
Esparcen, esta noche, las hojas
el imperecedero combustible
del meandro por las copas
en el huerto de los olivos.
Mi hora infeliz
amarga la lengua:
condimento de oraciones
luz en lámparas del entendimiento.
Y, sin embargo, he de morir.