Poesía sobria,
que bebe del estertor y del impulso,
rígida, tosca, incrédula, enferma.
Que surge de la acequia,
que se postra en un ribazo,
que no escucha a nadie,
que presagia la tormenta.
Autóctona, cerrada, pertubadora,
como el fulgor de su mirada
y el contoneo de su cadera.
Insolente, bisoña, polémica,
poesía que no busca el poema,
solitaria, fumadora, decepcionada.
Que intenta el asalto,
que se aleja cuando te acercas.
Poesía cubierta de matorrales,
que no sigue al viento,
que anhela el escaparate
como una mano una piedra.
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Qué bello cierre para este poema, con excelentes metáforas.
“Poesía cubierta de matorrales,
que no sigue al viento,
que anhela el escaparate
como una mano una piedra.”
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Muchas gracias por tu comentario