Se encienden los luceros.
La noche lo detiene todo
con su boca blanca
de misterios.
Se enciende el silencio,
ese silencio que precede al miedo.
Es la hora
de mi libro de poemas.
Y las palabras
vienen tristes,
vienen a descarnarme
las heridas.
Surcan en mi las palabras
como puñales.
Mi corazón
sangra
de lado a lado.
Dejó de escribir.
No quiero mas palabras
por hoy,
Hay versos
que es mejor dejar.
Hay versos
que a veces
es mejor no escribir.