Poder

Hasta el día de ayer
el hombre poderoso
tenía nuestro mundo a su alrededor,
que podía mover a su antojo,
como un juego giratorio propio,
en su concurrido parque personal.

Hoy ha muerto.

El hombre poderoso ya no está más,
pero el mundo se sigue moviendo,
a pesar nuestro.
Otra mano ha venido a reemplazar la suya
y hace una nueva voluntad,
igual de ambiciosa y ávida de poder.

¿Dónde está Dios?
se pregunta el hombre común.
¿Qué hace Satanás?
susurra con temor.

Y convenimos en que,
para el simple humano,
lo más dañino es la propia vida
cuando es juguete de un poderoso señor.
Y que,
lo realmente valioso es la muerte,
cuando nos libera del miserable opresor.

Aunque siempre nos queda la posibilidad
de tomar por asalto el paraíso
y expulsar de una buena vez al poderoso,
a los dioses y a los demonios,
para no tener que servir a nadie más.

3 Me gusta