Hay un destino entero que se juega en cada frase
donde cada palabra y hasta el silencio cuentan.
En cada verso se esconde una verdad
inagotable.
Pueda ser que ya no ponga ni quite gramos
de valor a tu vida y el amor ya no me merezca,
que solo arda en algún rincón la llama menuda
y duradera
Que me deje llevar ligero por el viento que pasa
y juegue con las cosas que te pude decir
pero que vuelan calladas tras de mi, sin posarse
en tu desvelo.
Me hago todo silencio entre los ruidos de la vida
mientras llevo mis versos contra el tiempo malvado
que quiere siempre despojarme de los recuerdos
donde te encuentro.
Y a pesar de no decir, de no esperar, de no saber,
de no ser peso ni perderme en nimiedades tristes,
pienso que no importa cualquier destino desandado
si tu existes.
En la distancia hay, algunas veces, almas como rimas
de su propio poema y … que ritman en su horario
cual suave brisa o cual viento enfurecido
su amor tan necesario.