Indulgencia quiero pedir
para el hombre un tanto
abúlico, perezoso, conformista,
por no haber alzado la voz
por la indolencia de la cultura,
la educación recibida,
por dar por bueno
el relato de la historia
de que la mujer
es un ser menor,
cuando la realidad
es bien distinta
ya que la mujer
es la estrella protagonista
de nuestra memoria, incluso,
desde antes de nacer,
ya que en su vientre germina,
durante nueve meses la vida,
que hombre o mujer será
que pasado, presente
y futuro tendrá,
que tras darnos la vida
durante un tiempo
nos amamanta, nos cuida
y nos mima con ilusión y esperanza,
y la senda de nuestro destino
con respeto nos presenta.
La historia de la humanidad
se ha encargado de mostrarnos,
sin razón concluyente,
que el hombre arriba esta,
y la mujer abajo habita,
que el hombre ordena
y la mujer obedece.
Puede que la historia se equivoque,
o más bien puede
que interpretarla
hayamos sabido hacer,
pues la mujer y el hombre
a la par deben estar,
y así debe ser,
ya que sin uno de los dos
la vida podría ser.
Por eso hoy
indulgencia pedir quiero
como hombre que soy
a ti mujer,
que eras la estrella
que la vida iluminas,
quiero pedir perdón
por no haber sabido
escuchar tus silencios,
por no haber sabido
interpretar los susurros
de tu soledad.
Prometo que de tu mano iré
a esa batalla del silencio
por ser iguales,
sin perder nuestra identidad
de hombre, de mujer
pues en esta vida de dolor, de temor,
tanto monta
hombre como mujer,
mujer como hombre,
pues de los dos la vida es,
y los dos juntos
su historia deben escribir
sin que uno ordene
y otro obedezca
ya que los dos
ordenar y obedecer
deben hacer por igual.
Pippo Bunorrotri