Y le puse sombrero negro
a la luz de mi vida…
ahora es lánguida, triste…
pero de elegante figura.
Abroché uno a uno
los botones del alma…
se me escapaba de cuando en cuando
alguna nostalgia.
Construí un puente
entre el deseo y las ganas…
pero sigo esperando un barquero
que me lleve a la otra orilla.
Subí peldaños,
bajé escaleras…
comí de tu mano
y bebí de tus fuentes.
Busqué, soñé, reí, corrí…viví…
El tic-tac sigue sonando
en el reloj de mi sala,
y las puertas se siguen abriendo
a pesar de que el frío,
se cuela,
se instala,
se queda…conmigo…siempre…
…yo tenía una luz
prendida en el pecho…y un deseo volando en mis ojos.
Y tenía un pedazo de pan
para calmar el hambre de vida…
y tenía un calor y un “sin prisas”…
ahora solo me queda
un poema a medio escribir
y una historia perdida…pendiente de encontrar…
Subí peldaños,
bajé escaleras…
comí de tu mano
y bebí de tus fuentes.
Busqué, soñé, reí, corrí…viví…
El tic-tac sigue sonando
en el reloj de mi sala,
y las puertas se siguen abriendo
a pesar de que el frío,
se cuela,
se instala,
se queda…conmigo…siempre…
Que bellos y nostálgicos versos, creo que siempre hay algo pendiente, una herida en el tintero que nunca termina de escribir su última letra, me veo en tus versos amiga!!!